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memorial

Manuel Roberto Carvallo Acevedo

By marzo 29, 2026abril 17th, 2026No Comments

Manuel Roberto

Carvallo Acevedo

25/09/1959    –    09/04/2024

“Su paso por el mundo no fue un susurro, fue un estallido de vida y alegría”

BIOGRAFÍA

Manuel Roberto Carvallo Acevedo más conocido como Pato Carvallo, o “El Profe”, fue un hombre muy querendón de su familia. Nació el 25 de septiembre de 1959 en San Felipe y en su bautizo, aunque se iba a llamar Patricio, y ya todos lo conocían por ese nombre, el cura a cargo decidió que debía tener un nombre de Santo, y lo nombró Manuel Roberto.

Pasó gran parte de su vida en la Escuela E-62, donde sus padres, Víctor “Abuelito Nene” y Ester “Aweli”, trabajaban cuidando la escuelita. Fue el tercero de siete hermanos, y luego de terminar su educación básica, egresó del Liceo de Hombres Roberto Humeres, donde cosechó muchas experiencias y anécdotas.

Durante su juventud, vivió una de sus tantas grandes pasiones siendo motoquero. Junto a sus camaradas recorrió los cerros y las calles “taquillando” en su moto. También sufrió accidentes fuertes en sus viajes, pero nunca dejó que éstos lo limitaran o fueran una razón para no seguir persiguiendo estas experiencia y disfrutando la vida.

También destacó en el deporte. Jugó fútbol por la filial Colocolo y por equipo Magisterio; jugó basketball, entre tantos otros deportes, aunque su pasión deportiva fue el volleyball, donde brilló como jugador con el equipo B.F Goodrich, el cual reunía a los mejores jugadores de la zona. Más tarde tuvo la posibilidad de entrenar su propio equipo, su querido “Yungay”, donde juntó a la familia, amigos y vecinos en partidos inolvidables en la Sala Múltiple los días viernes. (Después también íbamos a castigarnos comiendo completos al “Alondra”, ¡otra de sus pasiones!).

En su vida profesional se dedicó a la docencia, labor que desarrolló por 44 años en su querida comuna “Catemu City”, como él solía decirle. Durante estos años formó innumerables generaciones de estudiantes, llevando los primeros computadores a la escuela e incorporando el juego al aprendizaje en su sala de Enlaces. Vivió muchísimas anécdotas ahí, las que compartía con sus amigos y con su familia cada momento que podía. Nos contaba cómo llegaban sus alumnos, quienes eran hijos de otros alumnos que había tenido años anteriores, o cómo ellos le decían “¡Profesor, usted le hizo clases a mi abuelita!”, y quedaba impactado, respondiendo: “¡si no soy tan viejo!”. Siempre fue muy comprometido con las actividades de la escuela. Compraba todos los queques y galletas de los alumnos del grupo CECAL ¡y después no sabíamos qué hacer con tantas cositas ricas en la casa! Siempre se expresaba y actuaba con el afán de apoyar a los alumnos y motivarlos a que juntaran su platita y se sintieran valorados. Sus colegas recuerdan también con mucho cariño y alegría cuando llevaba su famoso pebre a los almuerzos, aquel inigualable y maravilloso pebre que tanto extrañamos. Mismos colegas que lo retaban por echarle kilos de sal a la comida y que agradecían los pancitos amasados para el desayuno. Colegas que también eran sus amigos y que recibían con gusto los CDs del grupo musical Blackcat, de su hijo Gio y su yerno Mono, que él les regalaba tan orgulloso.

Su generosidad fue una característica que lo definió siempre, con sus alumnos, con sus hermanos, con su familia, con los vecinos y con quienes le pidieran ayuda. Cómo olvidar cuando fue el primero en la villa que tuvo un computador e impresora (de punto en ese tiempo), y la casa se convirtió en el centro informático y de las tareas de todos los escolares de la villa; siempre estaba dispuesto a ayudar y a contribuir con sus experiencias y enseñanzas porque ¡pucha que sabía de hartos temas!

Otra de sus grandes pasiones fue el acuarismo, hobby que lo acompañó por más de cuarenta años y que reflejaba su paciencia, dedicación y amor por los detalles en todo lo que hacía, amaba a sus peces y le dedicaba horas al acuascaping. Muchas veces nos encontrábamos con personas desconocidas en el living que compartían con él como si se conocieran de siempre, hablando de peces, plantas y tronquitos, y a veces también con alguno que otro famosillo, porque su fama de conocedor de acuarios traspasó las fronteras del Valle del Aconcagua. Nos reíamos mucho cuando contaba que había hecho un tremendo negocio vendiendo los tronquitos, y para qué decir con los mejillones que iba a buscar al río, por supuesto que de forma clandestina. En las ferias de acuaristas también se hizo conocido, por supuesto, por su famoso pebre y por los choripanes que preparaba para todo el que quisiera compartir un buen rato en el parque O’Higgins.

Su alegría era única, “el alma de la fiesta”, bueno para la talla, siempre tenía una historia o anécdota que lograba sacarnos una sonrisa y más de una carcajada. Si había una fiesta, él se autoproclamaba encargado de la música. Pasaba días buscando las canciones que iba a poner y las probaba con los parlantes a todo volumen para que todos en la villa “disfrutaran” de la música; ¡hasta luces de fiesta compró para que los eventos resultaran de lo mejor! Incluso cuando estuvo operado de la rodilla, con muletas y todo le hacía empeño por bailar. Sobre todo en su cumpleaños sorpresa número 60, el cual lo emocionó hasta las lágrimas y donde dio todo en la pista, con muletas en el aire incluidas.

Amaba la música, crecimos escuchando Illapu, Bob Marley, Tom Jones, Carlos Santana y su guitarrista favorito era Peter Frampton, ¡si hasta Rammstein solía disfrutar!, pidiendo que subieran todo el volumen cada vez que sonaba “DU HAST”. Siempre recordaba cuando “era lolo” e iba a la disco y contaba cómo todos bailaban los pasos, igual como hoy vemos en las películas de los 80. Fue este amor por la música el que lo llevó a formar una radio comunitaria para la que compró todos los elementos por Aliexpress, y tenía a su yerno Mono recorriendo cuadras y cuadras para saber hasta dónde llegaba la señal. Fue el último sueño que cumplió, la radio se llamaba “Tú Radio”, y se escuchaba en el 94.7 FM (y la aprovechaba de promocionar en el parabrisas sucio de la camioneta jajaja).

¡Y para qué hablar de su amor por los cachureos! El domingo era un día sagrado para visitar los cachureos de la feria de Diego de Almagro. Si un vecino o cualquier persona necesitaba una herramienta, él tenía 8 martillos, 4 taladros, y un sinfín de artilugios que había comprado a “¡Adivina cuánto me salió… 200 pesos!”.

Tenemos tantas anécdotas inolvidables que vivimos y pudimos compartir y que nunca olvidaremos, sus ideas y ocurrencias, como poner una malla de volley en medio de la calle de lado a lado para que los vecinos pudieran jugar, y que al final resultó en que todos terminaron jugando tremendos partidos. O la mesa de pingpong que construyó con unas tablas, y que también puso en la calle para que los niños se entusiasmaran y aprendieran a jugar… Todas estas ideas fueron un éxito, aunque hubo otras que no tanto, como cuando leyó que alguien se había tomado un terreno abandonado hace muchos años y nos llevó a buscar terrenos en el campo para ver cuál se iba a tomar, o cuando hizo hoyos en el patio de la casa para jugar golf y así poder usar unos palos que compró en los cachureos, o esas ganas incontrolables de llenar de peces cada pileta que veía en las plazas, como la pileta de las ranitas de la alameda O’Higgins, y así, un sinfín de anécdotas que nos hacen reír hasta el día de hoy.

Gracias a él la pandemia se hizo mucho más llevadera para toda la familia. Organizó bingos online para los que mandaba todos los días los cartones a sus hermanos y sobrinos que estaban repartidos por casi todo Chile, nos juntábamos por Zoom y jugábamos por horas, ¡Incluso teníamos hasta días temáticos!

Fueron momentos tremendamente entretenidos que nos entregó en esos tiempos de tanta tensión y temor.
Como familia, lo recordamos como un hombre profundamente amoroso, orgulloso de la familia que formó. Sus hijos y nietos fueron siempre su mayor alegría, y con emoción compartía cada uno de sus logros con quienes lo rodeaban. Cómo olvidar cuánto insistía en motivar a Gaspar, su nieto mayor, a que conociera el mundo de los acuarios ya que decía que era “el único que quería seguir sus pasos”.

Y cómo no recordarlo en los momentos compartidos en torno a la mesa… Extrañamos tu exquisito talento para cocinar legumbres, los choripanes y los sanguchitos que hacías con todo lo que había sobrado del almuerzo, especialmente los pancitos con tomate y comino. El bullicio que hacía machacando carne a las 10 de la mañana y a las 5 de la tarde para hacer pancitos para el desayuno y la once. Su eterno amor por todas sus mascotas, amor que también nos traspasó enseñándonos que son parte de la familia. Su amor por el Elvis, su “viejo perro”, el cuál de seguro está junto a él ahora corriendo y jugando, y por su niñita Yoona, que ahora cuidamos dándole la mejor vida posible como se la daba él
Y claro que no podemos dejaremos fuera su amor por los completos gigantes y las papas fritas que tanto lo caracterizaron y que compartía con quien lo apañara con sus antojos.

Pato, Papá, Papi, Peláez, Pelao, Loquillo, Profe, como familia, agradecemos la vida que tuviste; ¡la viviste a concho y con eso nos dejaste un ejemplo de vida! Hiciste todo lo que quisiste, aunque muchos te dijeran que no o te retaran, nunca te detuviste.
Nos entregaste mucho amor, muchas risas y muchas enseñanzas, y siempre vivirás en los corazones de todos quienes te conocieron.

¡Te amamos y amaremos por siempre!

Por siempre, tu familia Carvallo Araya

MENSAJES

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Hermano mio te llevaste parte de mi alma cada día te hecho más de menos algunos planes quedaron truncos, con tu fuerza realizare sueños en Tu Memoria , te Amo hermanito ❤ PATO CARVALLO 🙏

Nelson Yeyo Carvallo Acevedo

Conocí a este gran hombre cuando recién comenzaba de docente, el lugar: Colegio California de Catemu. Se realizaban los ACLES. Luego, como colega en la sala de computación y tantas vivencias que años después nos llevaron a encontrarnos en mi querida Escuela Maria Teresa del Canto Molina. Cuanto aprendizaje de tu parte, la buena voluntad de siempre estar para todos. Hoy envío un abrazo y saludo fraterno al cielo y a tu familia!!!!
Manuel, por siempre con nosotros!!!!

Ricardo Lara Matus

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