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Dra. María Ortega López

By julio 13, 2024No Comments

DRA. MARÍA ORTEGA LÓPEZ

16/08/1953    –    03/07/2022

SIEMPRE EN NUESTRA MENTE Y CORAZÓN, CON AMOR ETERNO TU FAMILIA

María Argentina Ortega López nació el 16 de agosto de 1953 en Tosagua, Manabí. Hija del Doctor en Jurisprudencia Luis Antonio Ortega Guzmán y de la Sra. Segunda Judith López Cedeño, María fue la segunda de siete hermanos. Desde temprana edad, demostró un gran interés por el aprendizaje y la educación.

Comenzó su educación primaria en la escuela Católica Santa Luisa de Marillac. Sin embargo, debido a motivos de indisciplina, tuvo que trasladarse y finalizar su primaria en la escuela Magdalena Dávalos. Su espíritu resiliente y su determinación para seguir adelante la llevaron a continuar sus estudios en la secundaria.

Cursó los tres primeros años de secundaria en el colegio particular mixto Pedro Chumaquer. Posteriormente, se trasladó al diversificado y se graduó en el Colegio Nacional Mixto Vicente Rocafuerte, especializándose en la rama de físico, matemático, químico y biólogo. Esta sólida formación académica sentó las bases para su futura carrera en el campo de la medicina.

Con el objetivo de perseguir su sueño de ser doctora, migró a la ciudad de Guayaquil para continuar con su educación superior. Fue en la Universidad de Guayaquil donde se graduó como Doctora en Medicina y Cirugía, destacándose por su dedicación y compromiso con la profesión médica.

Realizó su internado rotativo en el Hospital Guayaquil, adquiriendo valiosa experiencia práctica que complementó su formación teórica. Su vocación de servicio la llevó a realizar su rural en la industria, donde pudo aplicar sus conocimientos y contribuir al bienestar de la comunidad.

Finalmente, trabajó en un centro de salud en la ciudad de Milagro, donde se ganó el respeto y el cariño de sus colegas y pacientes. Su pasión por la medicina y su compromiso con sus pacientes marcaron una diferencia significativa en las vidas de aquellos a quienes atendió.

Además de su notable carrera profesional, María  fue una persona extremadamente dedicada a su familia. Siempre estuvo presente para sus hermanos y hermanas, así como para su hija y sobrinos, a quienes cuidaba y formaba como personas de bien. Crió a casi todos sus sobrinos, a quienes cariñosamente apodaba “Panchitos”.

Era una persona muy carismática, bondadosa y amorosa. Tenía muchas virtudes, pero la más grande de todas era su enorme corazón. Daba amor y cariño a cambio de nada, siempre dispuesta a ayudar a quienes la rodeaban con una sonrisa y un gesto amable.

En su cuarta década de vida, decidió vivir en unión libre con el Sr. Luis Llerena Jurado, encontrando en él un compañero con quien compartir sus alegrías y retos.

María será recordada no solo por su brillante carrera como doctora, sino también por su perseverancia, determinación y espíritu altruista. Su legado perdurará en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de conocerla y trabajar junto a ella. Su familia y todos aquellos a quienes cuidó y formó siempre llevarán su memoria en un lugar especial.

Queridos familiares y amigos,

Hoy nos encontramos aquí para despedirnos de alguien muy querido, María. Su partida deja un vacío profundo en nuestros corazones, pero también una luz eterna que siempre nos guiará.

María fue una mujer cuya presencia transformaba cualquier lugar con su carisma y amor. Su generosidad y dedicación hacia todos nosotros son lecciones que nunca olvidaremos. Siempre fue un pilar de fuerza y amor para su pareja Luis Llerena Jurado, quien estuvo a su lado compartiendo tanto alegrías como desafíos.

Para sus hermanas Beatriz, Zonia, Inés, Angela, Leticia y su hermano Luis, María fue más que una hermana; fue una amiga incondicional, siempre presente en los momentos buenos y malos. Su amor y apoyo eran inquebrantables, y su recuerdo vivirá eternamente en sus corazones.

Su devoción hacia su hija Judith Moreira fue el reflejo más puro de su capacidad de amar. María no solo fue una madre, sino una guía y un ejemplo de fortaleza y ternura. Judith siempre podrá sentir su amor y sabiduría en cada paso que dé.

Para sus sobrinos, María fue una figura maternal llena de cariño. Cada uno de ellos lleva consigo un pedazo de su amor y sus enseñanzas. Cariñosamente llamados “Panchitos”, fueron bendecidos por la presencia de una tía que los cuidó y formó con devoción y ternura.

María tenía un corazón inmenso, siempre dispuesto a dar amor y cariño a cambio de nada. Su capacidad de entregar sin esperar nada a cambio nos enseñó a todos el verdadero significado de la generosidad y el amor incondicional. Su espíritu bondadoso y su risa contagiosa serán recordados por siempre.

Hoy, mientras nos despedimos, celebremos la vida de María recordando los momentos de alegría y amor que compartimos con ella. Su luz seguirá brillando a través de cada uno de nosotros. Su legado de amor, bondad y dedicación perdurará, inspirándonos a vivir con la misma generosidad y cariño que ella nos mostró.

Este acróstico es para el amor de mi vida

M as sin embargo eres y serás mi amor eterno

A si quiso Dios tenerte a su lado

Realizando mi vida al tenerte a mi lado

I es por eso que fuiste todo para mi

A un así estás descansando junto a Papá Dios.

Descansa en paz, querida María. Siempre te llevaremos en nuestros corazones y tu memoria será una guía constante en nuestras vidas. Nunca te olvidaremos.

Judith, Jorge y Tanya te llevamos en nuestra mente, alma y corazón por siempre.

 


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