HERNÁN EDUARDO BRANCOLI POBLETE
(NANO)
16/01/1965 – 21/07/2023
Siempre en nuestros corazones…
MÚSICA
Hernán, canario (como tu papá), Nano, el gringo, brócoli y tantos otros apodos que tuviste por tantos lugares donde estuviste en tu vida.
Papá de Amparo, Pascuala y Luciana, y por cierto el mejor papá que pudieron tener…
Siempre preocupado, atento, cariñoso, cocinando para darles siempre el gusto principalmente a tus princesas.
Hijo de Hernán Brancoli y Adriana Poblete, el quinto hijo y primer hijo hombre luego de cuatro hermanas. Nació y creció entre Talagante y Santiago.
Esposo de Sandra, con quién pasaste los últimos 15 años de tu vida, a quien conociste en Cochrane, pasando por Chile Chico, luego Puerto Aysén y finalmente en La Unión.
Siempre serás recordado en los corazones quienes te quisieron y principalmente de tus amigos y familia.
Descansa en Paz…
Mi Brancoli
15 años contigo…
Obvio que me gustaste por lo guapo que eres, educado, alegre, con historias del tema que se quisiera, agotabas también por lo tanto que hablabas.
Me convertiste en madrastra tu hija amparo quien de muy pequeña en vacaciones viajaba Chile chico a nuestra casa.
Que rico cocinabas, con tan poco hacías maravillas y cuando era para otros, parece que con más amor lo hacías.
Aunque parezca gracioso para ti siempre fui la flaca, así me conociste, y así lo repetiste todos estos años.
En Puerto Aysén cuando nos fuimos a vivir para allá un día me dices “flaca me siento con náuseas, estoy mareado… no estarás embarazada? A la fuerza me hice el test que me compraste y razón tenías, nuestra Pascuala estaba por ahí, lloraste como un niño de alegría, incluso despertaste a la Amparo para contarle.
Y al año 11 meses, lo mismo, ahora era nuestra Luci, Nuevamente el más feliz del mundo.
Como papá el mejor del mundo, nadie nos puede discutir eso, con una paciencia infinita. De pequeña las bañaste, cambiaste, llevaste al parque, Amoroso, consentidor, tapaste muchas embarradas que solo tú y ellas sabían. Y siempre dijiste, tengo 3 hijas y siempre quiero que sea así y aunque hubiese querido lo contrario imposible, la sangre tira como se dice, Amparo, pascuala y Luciana se aman.
Con todo el mundo eras igual, conversabas con todos y creo que siempre en esas palabras por alguna razón nombrabas a tus hijas. Te sabías Miles de copuchas todos te conocían como el gringo, brócoli, Brancoli, canario como le decían a tu papá.
Amabas a tu papá, para nosotras fue como si lo hubiésemos conocido, siempre nos decías pidámosle al canario o el abuelito Hernán como le decían las niñas. Él nos va a ayudar. Y para que decir tu mamá, la Nani, todos los días la llamabas, y cuando estaba en su casa siempre tratando de atenderla de mejor manera que pudieras.
No eras perfecto obviamente, pero a pesar de lo malo fuiste una linda persona. Jamás pensamos que sería tu final tan pronto y tan triste para todos pero increíblemente desde Que te conocí siempre me dijiste que morirías a los 58 años como tú papá y acá estamos todos despidiéndote.
Lograste, a pesar de la circunstancia que tú familia esté acá, tus 6 hermanos estuvieron contigo este último 2 meses y eso fue algo que siempre quisiste.
Descansa Hernán, basta de dolores y pesares en tu corazón, Dios te quiso llevar y sé que ya estás con él junto a tu papá y de allá cuidaras y guiarás a tus 3 hijas y a nuestra perrita paloma quien también ya no es la misma desde que no estás.
Gracias por tu eterno amor, por amarme, cuidarme y apoyar mis logros. Gracias por las hijas que me dejaste y disfruta ahora del descanso eterno.
Sandra
Para quienes no me conocen soy Magaly, concuñada de Hernán.
No es fácil despedir a una persona, más aún cuando se trata de alguien directo de la familia.
A Hernán lo conocimos hace años, cuando nuestra querida Sandra se fue a trabajar al sur de Chile, a Chile Chico, y en una de sus visitas a La Unión, llegó con él “su novio”, y al igual que Pablo y yo, fue acogido por la familia Oyarzún López como un hijo más.
Tiempo después, se producía el milagro de la vida…venía en camino nuestra hermosa Pascuala, de quien tuvimos el honor de ser unos de sus padrinos.
La familia comenzaba a crecer. Casi 2 años después nos anunciaban la llegada de otra princesa, nuestra querida Luciana.
En el bautizo de Lucy nos llevamos la grata sorpresa que Hernán y Sandra contrajeran matrimonio, ante la ley de nuestro país se formaba una nueva familia: Brancoli Oyarzún.
Como toda familia tuvieron sus altos y bajos, días de alegría y de tristeza y sin lugar a duda el más grande tesoro que lograron son sus hijas.
Hoy estamos tristes porque ya no tendremos a Hernán en nuestra mesa, pero para quienes somos creyentes, debemos inclinar la cabeza y entregárselo a nuestro Padre Celestial, no ser egotistas y dejar que emprenda ese maravilloso camino a la casa de Dios.
En nuestros recuerdos quedará su esencia, manifestadas en:
- El amor incondicional a sus 3 hijas, a quienes las malcriaba cocinándoles el menú que ellas querían.
- Su tremenda voluntad en cooperar a quienes necesitaban ayuda.
- Su maravillosa habilidad para cocinar. Con unos cuantos ingredientes nos deleitaba con exquisiteces.
- Su transversalidad para compartir con personas, sin discriminar, desde el más humilde al más importante.
- El orgullo que sentía por su familia, en especial por sus padres, hermano y hermanas.
- De sus inagotables anécdotas e historias.
Han sido días agotadores, pero rodeados de mucho cariño, por lo que en nombre de todos deseamos dar Gracias a Dios porque no estamos solos, nuestro mayor tesoro es la familia y los amigos.
Lamentablemente conocimos a la mayor parte de la familia Brancoli en este triste momento, pero sepan que Hernán siempre fue y será uno más de nuestro clan, por lo que no olviden que una parte importante de su familia sigue aquí en La Unión, y nuestras puertas están abiertas para recibirlos cuando deseen.
Sandra, Pascuala, Luciana y Amparo, hoy comienza un antes y un después, no podemos suplir el amor de Hernán, pero si estaremos siempre para ustedes.
Le pido a Dios fuerza para mis queridos suegros, que son nuestro mayor pilar, resignación y comprensión ante el misterio de la muerte para Amparo, Sandra, sus hijas, familiares y amigos.
Gracias muchas gracias a todos por sus incontables muestras de cariño. Que tengan un feliz regreso a sus hogares.
Querido Hernán Descansa en Paz y desde el mundo celestial acompaña siempre a tu familia, y de nuestra parte saluda a nuestros seres queridos que ya han partido.
Jaime y Magaly
En la casa de mis papás aún dan vueltas unas cañas de pescar, las que fueron compradas por el tío Nano en alguna de sus tantas visitas a nuestra casa en Villarrica.
Así, se puede decir que el tío Nano fue una persona presente y significativa en la infancia de sus sobrinos y sobrinas Billeke Brancoli. Varias veces llegó a nuestro hogar con previo aviso, en cambio en otras oportunidades solo se dejó caer, pidiendo refugio o asilo.
Sus llegadas eran esperadas con ansias y alegría, porque su presencia era sinónimo de libertad y diversión. Varias veces hizo de niñero, permitiéndonos quedarnos despiertos hasta tarde. Varias veces, mientras nuestros padres trabajaban, nos llevó a la playa con una única condición: no mojar su oído “malo”. Requisito que, en ciertas ocasiones no cumplimos, pero que tampoco recibimos recriminación por eso. Al contrario, aún recuerdo que durante una tarde de playa el tío Nano llevó a la Gugui -quien era pequeña- sobre sus hombros y durante el trayecto ella se hizo pipí sobre él, situación en la que reaccionó solo con carcajadas.
El tío Nano fue un patiperro. Vivió en varios rincones del país: Santiago, Los Sauces, Angol, Talca, Puerto Montt, Chile Chico, La Unión, entre otros. Aún recuerdo que en 1996 fuimos a visitarlo a Puerto Montt. Sí, era 1996 porque Arturo era un bebé. Nos quedamos en una cabaña en Pelluco, donde él vivía. Nos dejó instalados y se fue a carretear con sus amigos. Al llegar a la casa, tipo 6 de la mañana, nos despertó a todos, porque teníamos que ver la llegada del crucero. Horas después, nos llevó a ver el barco a la costanera del puerto y nos sacó una foto. Fotografía que aún está en el álbum familiar. Hasta el día de hoy, cada vez que veo un crucero me acuerdo de él. En ese mismo viaje, específicamente en Ensenada, a él le saqué una foto: me posó con los brazos abiertos, como si se lo llevara el viento, y con un pucho en la boca. Sí, el tío Nano siempre tenía un pucho en la boca. Por años, la Nani tuvo esa foto en el velador de su departamento en Villarrica.
El tío Nano fue un excelente anfitrión. Era conocido por su talento culinario. Ya fuera en su cocina o en una ajena, siempre trataba de agasajar al resto. Agasajar, un concepto que describe bien a mi tío Nano. Con sus manos hacia tacos, pizzas, kubbes y tantos otros manjares que recordaremos con tanto cariño.
Y por último cómo olvidar su voluntad de oro. Durante mis primeros años de la universidad, coincidimos y convivimos en el departamento de la Nani. En ese periodo, él varias veces me fue a buscar a la universidad y a dejar a carretes. También, me invitó a caminar por Providencia y me enseñó a manejar.
Sin duda, toda esta presencia viva seguirá en sus cañas de pescar, sus recetas y las cientos de anécdotas que vivimos junto a él.
Querido canario, al infinito y más allá con tu recuerdo, las niñitas tienen un tremendo ángel arriba que las amara y cuidara como lo hizo en vida, besos y abrazos al cielo …
Ely
Querido amigo, desde la infancia creció nuestra amistad, nos faltó tiempo, pero vivimos grandes aventuras y lo pasamos excelente, vivimos momentos de Alegría y también de tristeza, espero que en tu viaje hayas encontrado mucha paz y tranquilidad, y no te preocupes que nuestra amistad permanecerá intacta, un abrazo al cielo tu amigo que siempre te recordará.
Guillermo Neumann
Llorar, respirar, liberar
Jugar, reír, gritar
Libertad, volar
Almas libres, viajeras, eso pienso cuando hablo de tí.
Recorriendo todo Chile y llevándome a recorrer el mundo contigo en el famoso Jeep rojo.
Yendo a la Patagonia chilena, la cual se convirtió en mi lugar favorito y por eso me decían la niña Chile Chico.
También me llevaste por los recónditos lugares de Aysén, mostrándome sus vertientes y cascadas.
Enseñándome datos de supervivencia totalmente randoms, como por ejemplo “si te quedas varada en el mar, tienes que tomar agua del ojo de un pez porque no es salada” (el jura que su hija que no puede matar moscas porque le da pena, logrará sacarle un ojo a un pez…).
Mi papá vivía al borde de un colapso nervioso conmigo, porque yo vivía de cabeza y él jamás entendió mi fascinación por vivir haciendo volteretas, pero las aceptaba y había logrado vivir con ellos.
Hasta que nacieron mis hermanas, sus colapsos volvieron al darse cuenta que ahora hacía mis volteretas con ellas en el brazo.
Al final todo se lo tomaba con humor mientras nos veía jugar y crear.
Cómo no olvidar las veces que por jugar con la Pascui como si fuera mi muñeco, se me caía y aporreaba, pero mi papá solo me miraba con cara de “cabra tonta, tu hermana no es un juguete”.
Siempre recordaré tu risa tan fuerte y ruidosa.
También sé que te gustaban mucho los cementerios, así que me imagino que al menos estás en paz.
Te extraño papá
Amparo Brancoli
Las Coplas de Nano
El tío Nano más que un tío era un hermano.
Quien con sus manos
Nos llenaba de agasajos.
Lo cuidaba su hermana Claudita
Quien con su labia le sacaba sus risitas.
Muchas veces salía con su hermano Pablito
y después se hacían los huevoncitos.
Nos enseñó a dar
Pero también a perdonar.
Este diablillo se pegó sus condoritos
Pero yo sé que lo perdonó Diosito.
Adiós Nanito
Te quiere tu sobrino
Tomasito








































