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memorial

TOMASITO EDUARDO BRAVO GUTIÉRREZ

By octubre 8, 2024noviembre 1st, 2024No Comments

TOMASITO EDUARDO BRAVO GUTIÉRREZ

05/07/2017    –    26/08/2021

SIEMPRE EN NUESTRA MENTE Y CORAZÓN, CON AMOR ETERNO TU FAMILIA

Soy Estefanía, madre de Tomas Eduardo Bravo Gutiérrez, hoy entre lágrimas y alegrías
escribo estas palabras, al recordar a mi amado niño. Su paso por este mundo fue cortito, pero su
esencia será eterna. Este es un resumen de la historia de mi querido hijo Tomás, Tomi como a él le
gustaba que le dijeran, “titito” como yo le decía, o “Tomasito” como hoy lo conoce todo chile.
Cuando nos enteramos de la llegada de nuestro Tomi, yo tenía poco más de un mes y medio de
gestación. La verdad, fue algo inesperado, yo recién había cumplido 21 años y estaba a poco de
irme a una escuela de formación policial, me sentía muy pequeña, admito que, sentí miedo y
estuve 3 meses sin decirles a mis padres, pero después de contarles a ellos, y contar con el apoyo
del padre de mi bebe, me sentía muy tranquila y feliz por mi embarazo. A las 36 semanas, supimos
que era varoncito, todos se alegraron cuando di a conocer la noticia, sobre todo mi madre, debido
a que Tomás sería su primer nieto hombre, ella tuvo tres hijas mujeres y Tomás llegaría a cambiar
totalmente nuestras vidas. Por varios días, nos costó ponernos de acuerdo en cuál sería su nombre,
pero yo siempre quise que se llamara Tomás, cuando niña decía que quería tener un hijo que se
llamara Tomás, así que, acordamos que ese seria su nombre, su padre escogió el segundo nombre,
Eduardo. Dentro de esas semanas, también me enteré de que, padecía de diabetes gestacional,
por lo tanto, tuve que hacer una dieta estricta y cuidarme para no complicar mi embarazo, y por
esa razón, también me programaron la fecha que debía nacer Tomi, la cual sería el día 05 de Julio
de 2017. Así que, nos preparábamos cada vez más por tan anhelada y ansiosa llegada de nuestro
bebé. Tomás crecía dentro de mí, era tan hermoso sentir sus pataditas, era algo nuevo y tan
especial sentir otra vida dentro de la mía, me estaba acostumbrando a lo que sería mi vida como
madre. Tomi tenia el sueño cambiado, dormía de día y en la noche estaba dándome pataditas, así
que, intuía que así seria cuando él llegara a este mundo.

Días antes de nacer Tomás, una persona muy creyente en DIOS me dijo que Tomi sería un
niño muy especial, muy querido, pero que debía cuidarlo mucho de las malas intenciones, eso me
dejó pensando en todo lo que me vendría a futuro, traer un hijo era una responsabilidad enorme.
La verdad, es que, estaba muy ansiosa y contenta por traer a mi hijo, pero algo dentro de mi tenía
miedo, quería que Tomi estuviera pronto en mis brazos, pero a la vez, que se quedara por más
tiempo en mi vientre. Un día, antes del 05 de julio de 2021, me fui a hospitalizar al hospital
provincial Rafael Avaria Valenzuela de Curanilahue, una comuna que se ubica a menos de media
hora de Arauco. Viajé con el padre de mi bebé, me acompañó por un rato, pero luego él debió irse.
Los nervios y ansias estaban presentes, pero tuve la buena compañía de otra madre, la que
también tendría a su pequeña al día siguiente, el trato de las enfermeras hacía que todo fuera más
liviano. Era 05 de julio, y a las 11 de la mañana me bajaron a pabellón, con nervios y dolor tuve un
trabajo de parto muy corto, fueron sólo 4 horas, tal cual como se lo había pedido a DIOS. En
compañía de Moisés, su padre, recibimos a un hermoso y pequeñito de 3,15 kilos, era tan frágil,
ojitos abiertos brillantes, cuando lo tuve por primera vez en mis brazos fue algo inexplicable, sentir
su primer llanto fue saber que lo que estaba viviendo era real, sentir su pequeño cuerpecito sobre
mí era todo lo que estaba bien, ya no había dolor ni miedo. Tomás estaba aquí, sano y con
nosotros. Sabia que, desde ese momento tendría un motivo muy grande por el cual vivir. Tomás
vino a darle luz a nuestras vidas, el se crio en el campo, con mi familia, pero también pasaba días
en Arauco con su padre, viajábamos constantemente hacia allá, por sus controles médicos y para
compartir con ellos. Pero en el fondo, él vivía en Caripilun, un pequeño y desconocido sector de
Arauco.

En dicho lugar, Tomas vivió momentos felices, amaba el campo y a los animales, la libertad
y la naturaleza. Tomi era un niño muy especial, y sé que cualquier madre diría eso de su hijo, pero
es que, mi Tomi era muy tierno y quien lo conociera quedaba encantado con él, era muy
extrovertido, bailarín, muy educado, siempre decía permiso, por favor y daba las gracias. Era muy
dulce, le encantaba la cumbia y la ranchera, creo que era porque a los adultos de la casa le gustaba
escuchar esa música, le encantaba bailar y cantar “Estar contigo” de un grupo llamado “Los
peregrinos del amor”, también le encantaba “Como la flor” de “Selena Quintanilla”, esa canción le
gustaba porque se la enseñé y le encantó, la podía escuchar más de 20 veces en el día, la bailaba y
con mucha atención veía el último concierto de Selena, cada vez que hoy escucho esas canciones,
lo recuerdo y miro al cielo. A veces, pienso que él se pudo reencontrar con su artista favorita, con
Selena. Tomi era muy apegado a mí, desde siempre tomó pecho, y a pesar de que tomaba
mamadera, para él su tetita era lo más importante antes de dormir, para relajarse, para cuando
lloraba, cuando era feliz. Para mí, quitarle el pecho fue difícil, para ambos era un momento de
apego nuestro. A medida que pasaba el tiempo y que Tomás crecía, nos demostraba lo inteligente
que él era, además de lo alegre y dulce que era. Siempre le gustó bailar, cuando ya caminaba y al
escuchar la música, empezaba a mover sus piececitos y cabeza, era una alegría para todos
nosotros, pues era el más pequeñito y único hombrecito, era el centro de todo. A Tomi le
encantaba jugar con herramientas y maquinas de juguetes, ya que él veía a mi papá y a su abuelo
que trabajaban en eso, así que, para él eran sus modelos a seguir, él decía que cuando grande
quería ser operador de máquina o maestro constructor. Siempre me pedía que jugara con él, que
yo fuera su asistente para que sostuviera sus herramientas, él decía que el no jugaba y que él
estaba trabajando, prácticamente, era un viejito chico. Yo le decía mi maestro, mi guagüita, pero él
me retaba y me decía, no mamá yo no soy guagüita, me llamo Tomi.

El era un niño de campo, sano y alegre. A Tomi le encantaban los colores, la música, jugar con
barro, con agua, no le importaba como estuviera el tiempo, el amaba jugar con agua. A veces tenía
que cambiarle ropa cuatro veces al día, siempre lo recuerdo así, jugando feliz en el agua, de hecho,
lo he soñado muy contento bañándose y jugando en un río. Tomi cada vez crecía más, le crecieron
unos rulitos hermosos color dorados que brillaban con el sol, la sonrisa dulce, traviesa y cada vez
estaba mas alto y unos brazos grandes y flacucho. cada vez más hermoso.

Una vez fue al cumpleaños de uno de sus mejores amigos, de Felipito, y ahí vio un conjunto de
vestimenta de bomberos que le regalaron, a él le encantó y me preguntó qué hacían los bomberos,
le dije que ayudaban a la comunidad, que apagaban incendios y acudían a ayudar en caso de
emergencias, además le conté que yo había estado en la academia de bomberos, que fui cadete.
Así que, el quedó encantado y me pidió que le compara un traje de bomberos, porque el cuándo
grande quería serlo, quería ayudar a las personas. Mi hijo tenia un alma muy noble y generosa,
para ser tan pequeñito, era muy consciente de todo. Así que, le compré un casco de bomberos y se
convirtió en su favorito. También tenía su maquina favorita, un peluche gris, un dinosaurio, un
martillo de juguete color amarillo que siempre lo llevaba con él, un camión, una pala pequeña y un
Spiderman. Spiderman se volvió en su superhéroe favorito, lo vio en una película y le encantó, así
que, siempre jugaba a que él era Spiderman y decía “yo soy fuerte como Spiderman”, era su frase
favorita. Era exactamente como era él, un niño fuerte y muy valiente. Tomás era muy perseverante,
no le gustaba rendirse, si construía una torre con legos, él llegaba hasta el final y la terminaba,
debía salir todo bien y ordenado, si no se frustraba. Por un año, fue al jardín intercultural “Los
Pinos”, le ayudó mucho para poder hablar mejor, para tener más vida social con sus compañeritos
y conocer a más gente, pero lamentablemente llego la pandemia, ese año y como todos, no pudo
asistir al jardín, así que, sólo nos contactábamos con las tías por el grupo de WhatsApp. Sé que, él
quería volver al jardín, ya que en enero de 2021 fuimos al jardín para que lo vacunaran, reconoció
su sala y feliz se fue corriendo a ver a sus compañeritos, pero no estaban y la tía le sonrió y le dijo
que aún no era tiempo de volver, que más adelante podría volver para jugar con sus amiguitos. De
todas formas, eso no fue impedimento para que Tomi aprendiera, como yo estudiaba técnico en
párvulo, le enseñaba a contar, las vocales, números, los colores, entre otras cosas. El aprendió
mucho, igual las caricaturas que veía le enseñaron arto. Sus dibujos animados favoritos, eran “Paw
patrol”, “Blaze and the moster machines”, y últimamente, estaba viendo “Capitán Jake neverland
pirates”. Hace mucho que no veo esas caricaturas, espero algún día estar mejor para verlas, y
recordar esos momentos en que lo acompañaba para verlos. La comida favorita de Tomi, además
de su tetita, era tomar leche con Quaker, pan con mantequilla, amaba las lentejas y arvejas, no era
mucho de comidas secas, le gustaban las frutas y batidos.

Los últimos momentos con mi hijo, fueron sólo de felicidad, todo fue muy especial. Ese
verano, constantemente íbamos a la playa, uno de sus lugares favoritos. Recordar su sonrisa, y lo
feliz que era cuando corría por la orilla de el agua, me trae mucha paz, quisiera imaginar que el
lugar donde hoy se encuentra es así, muy hermoso. Con Tomi siempre estábamos mirando el cielo,
a ambos nos gustaba contemplar la luna y las estrellas. Un día, me dijo que lo tomara muy fuerte
hacia arriba porque él quería alcanzar la luna, ese día la luna estaba muy bella, lo levanté y él
estiraba sus bracitos hacia arriba, me decía mamá levántame más fuerte, no puedo más le
respondía, él me dijo que quería alcanzar la luna, le dije hijo la luna está muy lejos, él me decía no
mamá, yo la veo cerca. Quizás no esta tan lejos, pero hay que viajar hacia ella, él me dijo, si,
cuando yo sea grande voy a llegar a la luna, porque seré un astronauta y viajaré en un cohete. Así
es como recuerdo a mi Tomi, era tan pequeñito, tenía tantas ganas de vivir y de comerse al mundo,
soñaba con hacer tantas cosas, y sé que, él lo podía lograr. Sé que, a Tomás le faltó la vida entera
por vivir y muchos sueños por cumplir, no pudo ser bombero para ayudar a las personas, no pudo
construir una casa o trabajar como operador de máquina, pero estoy segura que habría sido el
mejor y lo que el se propusiera, y se que en otra vida lo logrará. Aunque mucha gente no lo pudo
conocer, él llegó a cada uno de sus corazones, y a nosotros, a los que tuvimos la fortuna de
conocerlo, nos dejó un aprendizaje tremendo y una gran lección de vida. Para mí, mi hijo ha sido
inspiración, me a enseñado mucho, y en el fondo, todo lo que hoy soy es gracias a él, intento vivir
con la esencia de Tomás, trato de superarme cada día más por él. Por durante estos cuatro años,
un símbolo de nuestra lucha han sido las mariposas, porque a él y mi nos gustaban, él les decía
“poshas”, una vez quiso tener una de mascota, la había encontrado en el jardín y tenía una alita
rota, pero le dije que ellas eran libres y volaban por el jardín, así que, la dejo ahí. De cierta forma,
Tomas era así, como una mariposa. así como dice un poema, “ una mariposa vive poco, aunque su
recuerdo nunca muere, quizás porque trae tatuado, en un rincón de su alma, el tiempo de la
metamorfosis, esa que pintó sus alas, las llenó de pecas, para embellecer el aire, para iluminar el
cielo”.

Sin consuelo, mi hijo desapareció un día 17 de febrero de 2021, fue la última vez que pude
ver su hermosa carita, salió muy feliz. Si hubiese sabido que no lo volvería a ver jamás, no lo habría
soltado de mis brazos, jamás olvidaré la forma como se despidió de mí, me regaló una sonrisa
hermosa, la cual la tengo presente en mi mente. A pesar de todo el dolor que tengo en mi corazón,
recuerdo a mi Tomás con esa sonrisa que lo caracterizaba, porque mi hijo nunca supo de tristeza.
Como muchos saben, Tomi salió a buscar unos animales con mi tío, él dijo haberlo dejado solito
por unos minutos, y cuando volvió ya no estaba. Tras una intensa búsqueda, realizada por policías
y equipos de rescates, en fecha 26 de febrero de 2021 lo encontraron sin vida. Hoy, a casi 4 años de
lo ocurrido, aun no se esclarece lo que le sucedió a mi hijo, se desconoce la identidad de los
crueles seres inhumanos que le arrebataron su vida, lo único que sé, es que mi hijo hoy no está.
Dentro de la investigación, hay una lista inmensa de errores y negligencia, ninguna empatía de
parte del ministerio público, se equivocó como también lo hicieron algunas personas. Hoy, la causa
sigue abierta y es liderada por la Sra. Tatiana Esquivel López, fiscal de la Región de Los Ríos, quien
fue designada por el fiscal nacional, el Sr. Ángel Valencia, luego de que, en conjunto con mi
abogado, el Sr. Pelayo Vial Campos exigiéramos la salida de la fiscal anterior, de la Sras. Marcela
Cartagena Ramos. Sé bien que, la misión que me queda en esta vida es cumplirle a mi hijo, hacer
justicia por él. No quiero pasarme la vida buscando una respuesta, quiero pensar que DIOS ha
escuchado cada una de nuestras súplicas, y que pronto encontraremos la verdad, sé que no se ha
olvidado de mi hijo, de mi parte eso jamás ocurrirá, seguiremos luchando por Tomi. esto fue tan
injusto, tan inexplicable, porque le paso esto a mi hijo, era un niño, era mi bebe, el solo quería vivir.
A todas las personas, que se dieron el tiempo para leer este pequeño resumen sobre la vida de mi
hijo Tomás, les ruego siempre lo lleven en su corazón, que no lo olviden y lo recuerden como un
niño feliz. Les pido además que, nos sigan acompañando hasta encontrar verdad y justicia, siento
que es la mejor manera de honrar a mi bello y querido Tomi.

Los mensajes enviados se irán reflejando en esta sección dentro de 48 a 72 horas hábiles.

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