JULIA ALICIA ARANEDA ESTRADA
16/08/1931 – 20/02/2021
Nuestra Julia fue: hija, esposa, madre, tia , abuela, bisabuela, tatarabuela pero sobretodo una tremenda mujer.
Nuestra Julia fue: hija, esposa, madre, tía , abuela, bisabuela, tatarabuela pero sobretodo una tremenda mujer.
De carácter fuerte, mandona cascarrabias, pero noble, de gran corazón, leal y amante cuidadora de todos sus polluelos.
Una mujer fuerte, valiente a quien la vida no le regalo solo rosas, sino más bien un gran manojo de espinas, pero con sabiduría y bondad supo armarse de valor cada vez que unas de esas espinas lastimaron su piel.
Una mujer trabajadora que siempre defendió a los suyos y que siempre los encaminó por el sendero correcto, con un reto poderoso o con un par de varillasos, pero siempre buscando que fuéramos mejores personas.
Aunque muchas veces nos desviamos y nos equivocamos por torpeza o rebeldía nuestra, siempre estaba ahí atenta.
Una mujer con olor a humo, que fue envejeciendo al calor del rescoldo mientras cuidaba las tortillas para regalonear a su gente.
Que muchas veces lloro en silencio, que sufrió dolores insoportables para muchas, pero que siguió ahí, firme, valerosa como una gran guerrera, llevando el dolor y la pena a cuestas como una gran mochila que hizo que su caminar fuera un poco más lento.
Que fue llenando sus manos de callos y durezas a fuerza de hachazos buscando leña para calentar el hogar.
Una mujer que siempre nos remendó, parchó y lavó cuanta ropa pudo reciclar, y que nos enseñó que pobreza no era sinónimo de suciedad. Que nos mandaba al colegio parchados, remendados, pero relucientes.
Esa mujer que nos enseñó a comer lo simple de la vida, a buscar los frutos que el bosque nos entregaba, a disfrutar del maqui, a buscar changles a encaramarnos en los arboles para sacar los dihueñes.
Que nos enseño a disfrutar de los caldos de chuchos, de los picantes con harina tostada, que, a falta de café, nos dijo que un poco de azúcar quemada con una hoja de menta también era una buena infusión, que el pan con ají color igual sabía rico y que el dulce de mora silvestre era lo mejor.
Esa mujer que estando llena de hijos y muchas veces sin un pedazo de pan fue capaz de acoger a dos pequeñas mas y criarlas como tal, sin hacer distinción alguna.
esa mujer que teniendo las camas justas recibió como un hijo más, a amigos de sus hijos, sin mediar preguntas, sin cuestionar.
Queremos también agradecer a la vida, a Dios, en la forma que sea que creamos en El, por permitirnos aplaudirte desde el alma madre querida y por haber tenido la oportunidad decirte de todo corazón mil gracias por haber permitido que fuéramos tus hijos, mil gracias por parirnos mamá.
Te amaremos hasta el fin de los tiempos.
Julia, hija de María estrada y de Lucas Araneda , esposa de Abel Robles , madre de Eugenia, Reinaldo, Magdalena, Francisca, María , Violeta, Abel y Marcelo. Madre de corazon de Alicia y Yesenia. Abuela , bisabuela y tatarabuela de nuevas y hermosas generaciones.

Sebastián
Mi mami… la abuelita/mamá más cariñosa y enojoncita del mundo. Siempre me cumplió todos los caprichos que como nieta se me ocurrían (sobre todo con las comidas) ajaj me preparaba siempre un plato distinto si ella sabía que no comería lo que se había preparado para el resto… siempre recuerdo la mesada que nos dejaba en las mañanas en su velador a mi y a mis hermanas antes de irnos al colegio, los besitos mientras dormíamos y el desayuno a la cama con huevitos fritos, pan tostado y café eran una bomba de sabor al paladar; cada comida que preparaba con sus manos era tener el cielo en nuestro plato (sin exagerar ajajaj) cuando me mandaba a buscar porotos a la huerta jajaja o cuando se enojaba si los sábados familiares al jugar con mis primos le rompíamos su huerta jajaj, si eso pasaba inmediatamente nos escondíamos porque sabíamos el reto y risa que se nos venía jajaj. Viejita linda tengo un sin fin de recuerdos en mi mente, siempre me culparé por no poder estar ahí en tus últimos momentos, pero esa llamada días antes de tu partida la atesoro en mi corazón, te amo y te envío un beso enorme de aquí hasta donde estés. Atte: tú masita de pan🩷
Masiel





























