LIDIA DEL CARMEN NAVARRETE REYES
01/03/1934 – 18/05/2016
Abuelita Lidia Guerrera, Valiente, Mujer de fe
BIOGRAFÍA
Lidia del Carmen Navarrete Reyes, nació en Chillán Viejo el 1 de marzo de 1934, es la cuarta de seis hermanos.
Desde muy pequeña mostró interés por la música y por el cuidado de enfermos lo que la llevó a sus cortos 12 años a dejar su tierra natal, trasladarse a Santiago para ingresar al convento de las carmelitas descalzas, con el firme propósito de cuidar enfermos en los hospitales.
Pero Dios tenían otros planes para ella, mientras espera poder ingresar al convento, fue invitada a una iglesia evangélica pentecostal lugar donde escuchó el plan de salvación, entendió que era pecadora y que ni las muchas buenas obras podían llevarla a la presencia del Señor sino solo la fe en Jesucristo y su obra redentora.
Su cambio de credo le ocasionó muchos problemas con su familia de origen católica, pero su pasión por Cristo era tan grande que siguió adelante encontrando en los hermanos de la fe su nueva familia. A los pocos años no solo su hermana Celinda llegaría al Señor sino que también se convertiría en esposa de un pastor de la iglesia Evangélica Pentecostal en Victoria, Isla de Pascua, Los Vilos e Illapel, cumpliendo la promesa del llamado de Dios y esparciendo el evangelio a los necesitados.
En el año 1955 contrae matrimonio con un joven pentecostal Robinson Alvarez Ruz, formaron una familia de 5 hijos, 13 nietos y actualmente 10 bisnietos, todos ellos con una solida fe que fue cimentada en cada uno de ellos desde muy pequeños.
Su gusto por la música la impulsó a ser parte de varios coros no solo como coralista sino como directora y participando activamente en la formación de nuevos y emergentes directores de coros para la iglesia pentecostal.
Lidia ha dejado una huella en cada uno de sus hijos, nueras, yernos, sobrinos y nietos, y no me cabe la menor duda que si hubiese conocido a sus bisnietos, ellos también estarían hablando de ella.
Querida y respetada por la comunidad eclesiástica y la comunidad secular donde se desempeñaba resolviendo problemas, sacando adelante planes de mejoras con el único objetivo de glorificar a Cristo en su vida.
Fallece el 18 de mayo de 2016 después de una Leucemia fulminante que finalmente la puso en las manos de su amado Señor, rodeado de sus hijos, nueras, yernos y nietos.
Hoy podemos decir que Lidia vino a este mundo con un propósito el que cumplió con creces, hoy la familia cuenta con pastores, maestros, siervos de Cristo que sirven a otros siguiendo el ejemplo que recibimos de ella.
MENSAJES
Los mensajes enviados se irán reflejando en esta sección dentro de 48 a 72 horas hábiles.

Lidia Navarrete Reyes, para algunos la mamá, para otros la abuelita, para otras la suegra, para otras la consuegra, la hermana del coro, la señora de la Cruz Roja, muchos servicios, muchos roles…
Agradezco que el Señor haya permitido que nuestras vidas se cruzaran y fueran de mutua bendición.
Agradezco el amor que me mostró y a mis hijos, sus quequitos, las sopaipillas, los fideos con salsa (insuperables).
Agradezco los momentos alegres que compartió con mi madre, mi hermano y mis tías.
Agradezco las juntas familiares en la playa, todos riendo, disfrutando el compartir juntos y en armonía.
Agradezco que el Pastor Pradena y su familia se hayan preocupado de ella, incluso de ir a dejarla a casa, cada domingo cuando podía ir a la Iglesia.
Así, hay mucho que agradecer a mi querida suegrita.
Alicia

La abuelita Lidia fue alguien muy importante para todos nosotros, nunca olvidaré las anécdotas que protagonizamos a lo largo de la vida, las comidas y postres que ella cocinaba, la disposición que ella siempre tenía para ayudarnos y para compartir sus cosas con nosotros. Quienes la conocen pueden afirmar que era bastante estricta, pero también lo amorosa que era con nosotros. Ella siempre quiso que sus hijos, hijas, nietos y nietas fueran hombres y mujeres servidores de Dios
Debo admitir que en un principio no podía comprender bien la decisión de quedarse a vivir en la playa, pero ahora, puedo ver el porqué de la decisión de quedarse en la playa (aunque en el caso de ella, quizás sea un poco más complicado) y ahora aprecio más la tranquilidad que ofrece la playa.
Aunque a todos nos llega el momento de partir, su partida fue algo que nos dolió a todos por lo repentino que fue.
Espero que nos volvamos a encontrar en la gracia de Dios
David






























































































































