SILVANA BETTY ORDOÑEZ VALENZUELA
03/12/1955 – 24/10/2023
“En memoria de una mujer cuya vida fue entrega y amor infinito. Su recuerdo vivirá en cada gesto de amor que nos dejó. Una vida llena de servicio, entrega y cariño eterno”
Escribir sobre nuestra gran “Tía Silvana” es destacar una vida marcada por el amor y la dedicación hacia los demás.
Como hija, su entrega fue total. Desde que decidió regresar de España para cuidar a su madre, mostró una capacidad infinita de sacrificio, siempre poniendo el bienestar de su familia antes que el propio. Su presencia constante, su paciencia y su cariño fueron el mayor consuelo para su madre en momentos difíciles, y tras su partida, permaneció para acompañar y cuidar también a su padre con la misma devoción.
Como hermana, fue un verdadero pilar. Siempre disponible, atenta a las necesidades de sus hermanos, y ofreciendo una mano cuando más se requería. Su presencia era una fuente de fortaleza y cariño para ellos.
Su dedicación como tía fue extraordinaria. No solo estaba presente para nosotros cuando se requería una mano extra, sino que lo hacía con un amor genuino, con paciencia infinita y siempre dispuesta a dar lo mejor de sí. Nos acompañaba en los momentos importantes, pero también en esos pequeños instantes cotidianos que, para nosotros, se convertirían en recuerdos inolvidables. Cada gesto suyo transmitía el profundo cariño que sentía por nosotros.
Siempre atenta a nuestras necesidades, nos cuidaba y acompañaba cuando más la necesitábamos. Su presencia era un refugio de amor, y su manera de estar siempre disponible la convirtió en una tía profundamente querida.
Además, tuvo un papel esencial en la vida de su sobrino nieto, a quien cuidó desde pequeño. Su amor por él fue incondicional y profundo. Fue su segunda madre, guiándolo, protegiéndolo y llenándolo de un afecto que solo una persona con un corazón tan grande podría ofrecer. Ese amor tan especial que compartían fue sin duda uno de los regalos más valiosos que ella pudo dar y recibir.
Fue también una cuñada ejemplar, fiel y leal a todos los miembros de la familia política. En cada reunión, en cada evento, su presencia traía consigo una alegría sincera, un deseo de mantener los lazos familiares fuertes y sólidos. Su trato con todos fue siempre marcado por el respeto, el cariño y el compromiso, creando así relaciones duraderas y sinceras.
No solo su familia directa se benefició de su enorme corazón, sino también sus amigos. Para ellos, fue una amiga fiel, siempre dispuesta a ayudar y compartir momentos de alegría y consuelo. Sabía escuchar, sabía acompañar y sabía cómo hacer sentir a cada persona que era importante en su vida. Su círculo de amigos estaba lleno de personas que apreciaban su apoyo incondicional y su enorme capacidad para brindar afecto.
En la cocina, cada comida preparada por sus manos no era solo deliciosa, sino también un acto de amor. Cocinaba con el corazón, y en cada plato se podía sentir el cariño y la dedicación que ponía en cada detalle, transformando una simple comida en un momento especial.
Su afecto incondicional la convirtió en un verdadero tesoro dentro de la familia.
Jamás buscó reconocimiento por sus actos, pero su legado de amor y cuidado quedará grabado en el corazón de quienes tuvimos la fortuna de compartir su vida.
¡Gracias Tía, no pudimos tener una mejor Segunda Madre!
Te amaremos siempre. ♡
Tu Familia.
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Silvana fuiste en mi vida alguien muy especial e importante, siempre me apoyaste, estuviste presente en los momentos importantes y tambien en aquellos donde necesite de una mano amiga, por ello siempre dije que eras mi angel en la tierra y ahora lo seras en el cielo, me dolio mucho no haber estado cuando Dios decidio llevarte de este mundo, pero tengo fe que nos volveremos a encontrar. Siempre estabas y estarás presente en mi vida, te amo y se que estas con nuestro Dios.
Digna Ruiz Parada












































































