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Guillermo Aguilar Pérez

By noviembre 12, 2024No Comments

GUILLERMO AGUILAR PÉREZ

04/02/1944    –    11/08/2024

“Lo que una vez disfrutamos nunca lo perdemos, todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros”

Guillermo Aguilar Pérez: Un Hombre de Corazón Gigante

Guillermo Aguilar Pérez nació con un espíritu trabajador y generoso, cualidades que lo acompañaron a lo largo de toda su vida. Su historia comenzó en la Quinta Región, específicamente en La Calera, un pequeño lugar en la Quinta Región, donde inició su trayectoria laboral a bordo de los trenes. Más tarde, su trabajo lo llevó a formar parte del municipio local, primero como recolector de basura, y luego como operario en el matadero, donde tuvo sus primeros contactos con el esfuerzo físico y el trabajo arduo.

A pesar de las dificultades, Guillermo siempre mantuvo la esperanza y un amor profundo por su tierra. Decidió mudarse con su familia a su querido Pichicuy, un lugar que lo marcó para siempre. Allí se dedicó al marisqueo, una labor que le permitió estar en contacto con la naturaleza y continuar trabajando para el bienestar de los suyos. Sin embargo, las dificultades personales lo llevaron a mudarse a la comuna de Huasco, donde su vida dio un nuevo giro.

En Huasco, Guillermo encontró un nuevo camino, comenzando su labor como sereno rondín, un trabajo que realizaba con compromiso y dedicación. A lo largo de los años, demostró una capacidad innata para cuidar de los demás y para generar un ambiente de confianza en la comunidad. Su labor no terminó ahí; pronto comenzó a trabajar como asistente de la educación en la escuela José Miguel Carrera, un lugar que se convirtió en su segundo hogar.

En la escuela, Guillermo no solo se encargaba de las labores de aseo, sino que también asumió la responsabilidad de la selección de fútbol, donde logró llevar a los alumnos a múltiples victorias. Los trofeos y medallas obtenidas junto a los jóvenes quedaban por doquier, testigos de su esfuerzo y liderazgo. Su dedicación a los estudiantes y su habilidad para fomentar el trabajo en equipo lo convirtieron en una figura muy querida por toda la comunidad educativa.

Además de su pasión por la educación, Guillermo fue un hombre de fútbol. Durante muchos años, defendió el arco del club local “Unión Rana”, siendo reconocido por su destreza y por ser el mejor arquero que el club pudo tener. El fútbol fue para él una de las grandes pasiones de su vida, un espacio en el que pudo combinar su amor por el deporte con su incansable espíritu competitivo.

Tras su jubilación, Guillermo enfrentó una de las pruebas más difíciles de su vida: la enfermedad de Alzheimer. Esta enfermedad, que fue poco a poco apagando su esencia y su fortaleza, no impidió que su recuerdo como hombre de buen corazón perdurara. Aunque ya no era el mismo, su legado de amabilidad, generosidad y entrega a los demás seguía vivo en quienes lo conocieron y lo amaron.

Guillermo Aguilar Pérez falleció a los 80 años, dejando una huella imborrable en su comunidad y en su familia. Fue un hombre de un corazón gigante, que siempre estuvo dispuesto a ayudar sin esperar nada a cambio. Le gustaba disfrutar de una copa de vino Cabernet Sauvignon en la compañía de los suyos, riendo, conversando, y compartiendo momentos de camaradería.

Hoy, cuando recordamos a Guillermo, lo hacemos con cariño y gratitud por su vida de entrega. Un hombre que, desde sus primeros trabajos hasta su última lucha, demostró que lo importante no son los títulos ni los logros materiales, sino el amor y la dedicación con los que uno se entrega a los demás.

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