MÓNICA DEL CARMEN VALENZUELA MARCHANT
28/03/1952 – 20/11/2023
Gracias por tu amor único en incondicional y por la herencia más preciada, la familia.
No hay palabra que nosotras podemos encontrar para describir lo grandiosa que era nuestra mamá.
Ella era mamá y papá de nosotras. Y sus luchas en tiempos que no son los actuales, son muy difíciles. Queremos decirte mamita que todo lo que vamos a decir aquí queda muy muy pequeño a lo que sentimos.
Y también es muy infinito el tremendo amor que nosotros llevamos hacia ti. Mamita, mami, es el momento más difícil de nuestras vidas. Esta partida tan inesperada nos tiene con el corazón destrozado y solo podemos darte infinitas gracias.
Gracias por todo, por darnos la vida, por luchar por nosotras, por enseñarnos el tremendo valor que es la familia y ese amor incondicional hacia ella. Mi mami fue muy incondicional con nosotros…. porque nosotros pensamos que los padres van a ser eternos y la tratamos duramente, y nunca nos dimos cuenta de que ella era una abuelita. Y la seguimos tratando como la mamá y no tuvimos la paciencia ni la tolerancia en este último tiempo con ella y por eso te pedimos disculpas mami, pero te amamos mucho.
Te agradecemos tu fortaleza y valentía, buena persona que eras, nunca le hiciste mal a nadie, ni dijiste una mala palabra de otras personas. Es el gran legado que tú nos dejas mamá y que vamos a llevar siempre de ti, de lo que vimos siempre de ti, como salir adelante ante todos los obstáculos, y que sola lo hacías y ese es nuestro gran legado, mami.
Gracias por dejarnos el valor de la hermandad, por enseñarnos y hacernos sentir lo importante de la fecha de los cumpleaños y de navidad, porque nunca se te olvidó una fecha de cumpleaños, podría faltarnos todo, pero menos la torta, jamás nos faltó una torta en un cumpleaños. Gracias, gracias, por tanto.
También nos dejas un legado más superficial, mientras estábamos tratando de ponerte tus anillos, tu pulsera y tu collar, nos dimos cuenta de que nosotros también nos gusta todo eso y siempre andamos tan emperifolladas, y eso es porque te veíamos a ti y nos dimos cuenta de que heredamos eso también de ti. También la lectura que alguna de mis hermanas lo heredaron, el dormir como yo, que soy muy buena para dormir, mami, igual que tú. Ahora te me dormiste para siempre.
Gracias, mami, por preocuparte, incondicionalmente y no quiero dejar de decir esa palabra de nosotras, tus hijas.
Por tus hermanos, por tus cuñados y cuñadas, por tus sobrinos, por tus nietos, por tus nietas y por tantos hijos adoptivos que cuidaste y tuviste en la casa, desde amigos de nosotras, primos que tuviste en la casa y los trataste con el mismo amor. Gracias por recordar cada cumpleaños de tu familia. Gracias por preocuparte de tus hermanos.
Gracias por ese legado invisible que nos dejas, pero tan visible en nosotras como es el amor de hermanas, en las buenas y en las malas. Siempre nos decías eso, en las buenas y en las malas y juntas, siempre nos decías eso, mami.
Gracias por cuidar de la Emilita y Belén, que te dieron la gran fuerza para seguir adelante cuando ya no podías. Sabemos que fueron tus ojos las niñas, cuida y protégelas porque se viene un duro camino para ellas también.
Hoy dejas tu ausencia, pero un infinito amor en nuestros corazones, mami. Te ha tocado partir, y eso lo sabemos, a encontrarte con tu mamá y papá que tanto, tanto querías, como también con tus hermanos, mi tío Pancho y mi tía Yaya y que sabemos que te recibirán con los brazos abiertos y que todos en conjunto van a cuidar de cada una de nosotras, de nuestros hijos y danos la fuerza para entender que es el camino del Señor.
Discúlpanos, mamá, por favor, te lo pedimos de todo corazón si nos faltó comprensión, si por tu bien te restringíamos y no te regaloneábamos con la Coca-Cola que tanto te gustaba esa Coca-Cola, por los chocolates que te escondías y te sacábamos, por los suny, por quitarle los dulces a los niños en la piñata. Ay, mami, si eras una niña, pero todo lo hacíamos, mami, por amor a ti, porque te cuidábamos y te queríamos.
Descansa, madre, descansa, abuela, descansa, suegra, hermana, tía, amiga. Gracias por tu bondad, por tu sentido del humor y por danos la fuerza para seguir sin ti. Y danos esa fuerza y cuídanos siempre hasta que nos volvamos a encontrar.
Te amamos, mami, hasta la eternidad y más allá.
Tus hijas, Claudia, Marisol, Patricia, Cynthia, tus nietos, que son muchos y no podemos nombrarlos, pero cada uno de ellos te aman, mamá.
Y disculpa si la Panchita hoy día no pudo estar acá, pero tengo que cuidarla. Y tú sabes que ella no quería que te fueras el domingo a tu casa, pero ella es la que más se parece a ti de todas las nietas. Y por favor, cuídala.
Te amamos. Gracias, mamá.
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Bueno, obviamente las palabras me quedan cortas para explicar la maravillosa persona que era mi mami. Fue prácticamente una segunda mamá para mí, creo que para la mayoría de sus nietos. Ella siempre estuvo ahí incondicionalmente, Siempre era una persona con la que podías hablar, te podía aconsejar, te podía escuchar. Y yo quería agradecerle demasiado por siempre estar ahí para mí, por aguantar cada maña y tratar de cumplir todos mis caprichos.
Quería también decir que era una persona tan valiente, tan generosa. A pesar de que ella no tuviera, siempre trataba de darle a los demás. Siempre me demostró que ella podía seguir adelante, aunque ya no tuvieras la fuerzas.
Se despide Emi, mi mami.
Abueli, te lo voy a decir ahora porque si no, me voy a arrepentir para siempre.
En estos dos días he vivido cosas que jamás, yo creo que varios de los nietos vivieron. Porque contigo hasta esto estamos aprendiendo, hemos aprendido tantas cosas, tanto tiempo. Y en estos dos días me rondan tres recuerdos en específico. Y esos tres recuerdos, que son contigo, hacen que el resto de las personas que estaban ahí se difuminen. Y solo estoy contigo.
Recuerdo que cuando éramos niños íbamos a las cruces y mientras mis tías se bañaban en la playa, tú me acompañabas ahí en la orilla y me enseñabas a bañarme mientras las olas me daban vueltas y tú te reías porque como que todo lo que hacíamos nosotros, hasta la última vez que nos vimos, todo te hacía gracia, nos celebrabas y todas las tonteras, quizás por eso nosotros somos así como somos, somos pillos y somos caprichosos.
También recuerdo cuando en alguna oportunidad fuimos a un año nuevo a Valparaíso, y explotaban los fuegos artificiales y yo te miraba a ti, miraba los fuegos artificiales, y éramos dos niños. Te recuerdo tanto con los fuegos artificiales como que te encantaban, recuerdo mucho eso.
Recuerdo tu capacidad de maravillarte de cosas tan pequeñas, recuerdo una vez que fuimos al campo y no tengo idea porque nunca entendí quién vivía allí y me picó una abeja, mataron una gallina y un caballo se escapó y corría por un terreno pedregoso y levantaba agua, era como rebelde y tú me abrazaste. Y no sé, cualquiera podría haber dicho, ven que es peligroso…. Y tú me dijiste otra cosa, tú dijiste que, que maravillosa que es la naturaleza, qué hermosa, qué linda y me seguías enseñando……
Y no dejo de aprender, y creaste un legado porque yo sé que, en cada uno de esos recuerdos, cada uno de nosotros que compartió tiempo con ella, también tiene uno, tiene dos, tiene tres. Tiene infinitos recuerdos contigo, llenos de amor y prefiero quedarme allí, prefiero vivir allí para siempre contigo mirando los fuegos artificiales, un caballo que se escapa y bañándome en la orilla contigo. Gracias.
Se despide tu nieto, Chito.
Gracias a todos por estar acá. Es difícil hablar en estos momentos, pero quiero que podamos recordar a esa abuelita, a esa tía, a esa sola Mónica, que se tiraba a recoger los dulces y las piñatas, que pedía cosas, escondía, regalaba a la nena, igual que un niño, que le llevaba a dormir y escondía, que nadie más mirara y se reía. Que amo a sus nietas, a sus nietos, a sus sobrinos adoptivos, a todo el que lleva especial a sus hijas.
Creo que no es justo que se recriminen por cosas que no hicieron. Creo que hicieron todo lo que de su corazón decía que había que hacer. Creo que, si algunas veces le prohibieron comer o tomar algo de más, fue porque consideraron que era lo mejor para ella.
Creo que, en estos momentos, está de más decir, pude haber hecho esto, si ya hicimos todo lo que podíamos hacer y lo que está en nuestro corazón. Creo que lo que les tiene que quedar es ese legado, esa hermandad que envidio, ese que, si se pelean y están enojadas, vuelven a hablarse y a estar de la mano en los momentos difíciles. Creo que eso es lo que tienen que valorar y agradecer, y eso es lo que agradezco a mi suegra, haberle inculcado ese amor por la familia, estar siempre en todo momento y sobre todo en las malas, que es cuando más se ve.
En las buenas todo está, en las malas es cuando realmente se ven los que están a tu lado. Así que mi esposa Soledad, Patricia, Cintia, Claudia, siéntanse orgullosos de la mamá que tuvieron, atesoren sus momentos en el corazón, recuérdenla con cariño y amor, y cada vez que se peleen, recuerden lo que están diciendo ahora, que la familia es lo más importante, que su mamá les ha inculcado eso, y también peléense, ustedes son así, se pelean, eso es inevitable, pero vuelvan después y agachen el moño y vuelvan a celebrar cumpleaños, navidades, años nuevos y todas las fiestas juntas como hermanas, y te guardemos un puesto ahí para que esté con nosotros presente siempre la tía, la mamá, la suegra, la abuelita, la que todos queríamos. Así que les invito a eso, a recordar los momentos felices y agradecer todo lo que pudo inculcar la gran raíz que tuvieron ustedes, que fue padre y madre a la vez.
Se despide tu yerno Mau.
Hola, buenas tardes. Una breve historia de mi querida y amada hermana. Ella fue una niña traviesa, desobediente con mi padre.
Pasamos con mi padre muy malos momentos. Jugábamos tacataca, nos pillaba jugando tacataca, nos pillaba jugando, andando en bicicleta, nos pillaba, llegábamos a la casa, nos pegaba, porque eso para él era un delito, era un sacrificio.
Así como los dos teníamos la misma edad parecida, ella fue creciendo, fue creciendo Y 17, 18 años, lamentablemente, mi padre, como venía del campo, echó a Mónica, nuestra hermana. Se fue a vivir sola, sola contra el mundo.
Una pega, un trabajo miserable. Y creció, y nació, Claudita. De ahí vino Sole, Patricia.
Ella sola contra el mundo, pasando frío, hambre, no teniendo ni plata ni para la micro. Ella luchó, les dio valor a sus hijas, le dio todo lo que no tenía. Por eso, hermana, te quiero, te amo y te amaré.
Fuiste con tus hijas y después nació Cynthia, una guerrera. Les diste todo lo que tenías, tus cuatro hijas profesionales, sacaste tu tarea adelante. Te felicito, te amo y te aplaudo, hermana.
Se despide tu hermano Tito.
Mamita!! Cómo estás, sé que estás bien y por fin descansando, quiero agradecerte por la gran mujer que hiciste de mí, lamento no haberte valorado todo lo que debía, pero te agradezco que nunca me dejaste sola, que me enseñaras que el Amor que se les tiene a los hijos es infinito y que siempre la familia es lo primero. Ojalá estés orgullosa de cómo lo estoy haciendo y que el día que esté a tu lado nuevamente seré quien te cuide.
Cada día pienso en ti a veces me angustio porque te extraño 😞 y siento que nos quedaron muchas cosas por hacer juntas, pero en la otra vida las haremos todas y más, gracias porque sin darme cuenta inculcaste tantas cosas en mí.
Fuiste una gran mujer con una vida no tan favorable como la nuestra pero nunca te diste por vencida y nos sacaste adelante a puro esfuerzo te encantaba ir para todos lados con tus hijas y te encantaba compartir. Siempre tenías una sonrisa para tus nietos y nunca una mala palabra.
Te amo y por favor si volvemos a renacer quiero nuevamente ser tu hija y valorarte mucho mucho más Gracias por darme la vida.
Te Amo 💕❤️😘 infinito y el día que yo parta de este mundo sé que me estarás esperando con el mismo amor que me entregaste en vida Te amo 😘 hasta pronto.
Tu hija Claudia. –
Abueli, con Leoncito te mandamos un beso al cielo. Gracias por cuidarnos, te amamos mucho.
Abuelita Mónica, sé que estás conmigo en cada paso que doy para avanzar en el camino de la vida, gracias por el amor que me diste, gracias por la hermosa familia que me brindaste, y aunque ya no puedo verte, por siempre gracias, te siento cuando siento temor e impaciencia dándome fortaleza para luchar contra cualquier batalla y cuando me he quedado sin ella me regalas una luz salvadora, un atajo, una ayuda, una resolución. Gracias por tu amor, gracias por las enseñanzas que dejaron tus vivencias, gracias por aconsejarme siempre en mi corazón.
Gracias por tu dulce compañía mi ángel de la guarda.
Se despide tu nieta ClaU
Abuelita, ha sido un año diferente, lleno de muchos cambios, procesos, y crecimiento, pero lo que más lo ha marcado en cada una de esas situaciones es tu falta, muchas cosas durante el año me hicieron pensar en ti y en la falta que nos haces, el querer pero no poder contarte cosas, o ponernos al día cuando conversábamos.
Creo que, como todos, solo desearía poder sentarnos una vez más en el sillón contigo y conversar de nuestra semana.
Te amo abuelita y ahora La Familia de Pimpinela me hace llorar.
Se despide tu nieto Vitoco.
El día de tu partida y en los días que siguieron, me reconfortaba pensar que estabas en un viaje, disfrutando y viviendo momentos felices, y que en algún momento regresarías a casa. Pero ahora sé que no volverás físicamente. Sin embargo, me siento más tranquila porque sé que estás en paz, rodeado de aquellos a quienes tanto amabas y extrañabas: tu hermana, tus padres y tantos otros familiares queridos.
No hay día en que no piense en ti, en que no extrañe tus consejos, tus caricias, tu voz, tu olor y esa esencia tuya que llenaba cada reunión familiar. Ha sido difícil este último tiempo sin ti, viviendo cosas nuevas que sé que deseabas ver. La vida continúa, pero sin tu presencia todo se siente más distinto.
Aún me duele aceptar que ya no estás aquí, que no puedo hacer las cosas que siempre compartíamos juntas, por ejemplo, llegar a tu cama al final del día y contarte sobre mis experiencias en la U. Esa ausencia pesa, pero también sé que, aunque te he perdido físicamente, no te he perdido mentalmente. Te siento conmigo en cada paso que doy; estoy segura de que me miras desde el cielo, observando con cariño mis acciones y cuidándome en cada paso del camino.
Dicen que una persona realmente se va cuando ya no es recordada en la tierra de los vivos. Pero tú nunca serás olvidada. Dejaste una huella profunda y hermosa en el corazón de cada una de tus hijas, tus sobrinos, nietos y de todos tus amigos. En nosotros vivirás siempre, y ese amor que nos diste es tu legado más precioso.
Con cariño, tu nieta Belé
Uuuuffff, mami que difícil es sentarme y tener que escribirte, difícil es porque, aunque estamos casi de cumplir un año de tu partida, aun no me lo creo, te juro que cuesta creer que no estas mas en nuestra casa, la casa que nos costó tanto que fuese nuestra. Se lo feliz y tranquila que te sentiste, cuando viste que decidí quedarme contigo y asumir la deuda de la casa, para que por fin vivieras tranquila, sin que nadie te amenazara nunca más con sacarte. Con el pasar de los años la fui enchulando para que viviéramos más cómodas (lo merecíamos no?), Aunque hoy poco queda de esa casa que llegaste a vivir con tu hija mayor Claudia, si están los recuerdos de tantos y tan lindos momentos, pero también el recuerdo más doloroso que he tenido que enfrentar, recuerdo que eclipsa todos los buenos momento. Ay mami, no se cuánto tiempo más tiene que pasar, para sacar de mi cabeza aquel momento de aquella mañana que te encontré en tu pieza, tu lugar favorito, lugar que siento que todas hemos heredado de ti, el gran gusto y placer por estar en nuestro espacio, nuestros dormitorios, el lugar en que hoy te pienso y te pienso, lugar en el espero noche tras noche que aparezcas, poder sentirte, poder tener algo de ti.
Nunca imagine el dolor que sería tu partida, jamás creí la falta inmensa que me ibas hacer, y la presencia en la casa, ufffff se siente el vacío, se siente la falta de protección. Eras mi protección mami, nunca sentí miedo de estar en casa, sabía que, si algo llegase a pasar, tu saldrías como leona a defendernos, protegernos. Hoy no estas y deje de sentir toda esa protección. Aunque sé que nos estas cuidado de donde estes, no es, y nunca será nada igual.
Te fuiste tan inesperadamente, te imaginaba por muchos años más, no sé cuántos, pero al menos una década más, y no estas, te fuiste así sin más, sin alcanzar a despedirnos, me falto tanta mami, tanto por decirte, tanto por abrazarte, tanto por agradecer y me falto tanto tanto para decir y demostrarte cuanto te amaba. Hoy solo tengo palabras y sentimientos de agradecimiento para ti y de culpa para mí.
Gracias mami por amarme y apañarme tan incondicionalmente, gracias por cuidar y amar a Belén y Emilia como si fueran tus hijas, por consentirlas y ser su confidente, gracias mami por ser la mami de ellas también.
Gracias por darme más de lo que tenías, y espero algún día me logres perdonar por no haber sido la hija que esperaste que fuese, más cariñosa, mas atenta, mas de piel, porque sé que, en tus últimos años, eso buscabas de nosotras, más atención, más amor, que te devolviéramos una milésima de todo todo lo que entregaste por nosotras.
Te amare por siempre mami, tu hija Cynthia.-































































































